G Vine
G-Vine es una firma francesa de ginebras de autor que ha redefinido el concepto de gin premium al sustituir el clásico grano por la uva como base alcohólica y al incorporar la flor de vid como elemento distintivo. Su estilo se caracteriza por una textura sedosa, un perfil aromático floral y afrutado, y una aproximación casi enológica al mundo de la ginebra, donde la precisión aromática y el equilibrio son protagonistas.
Historia
G-Vine nace en Cognac, una de las regiones espirituosas más prestigiosas de Francia, de la mano de Jean-Sébastien Robicquet, enólogo y maestro destilador con sólida experiencia en el mundo de los aguardientes vínicos. Su visión fue aplicar el rigor y la sensibilidad del cognac a la elaboración de una ginebra moderna, rompiendo con la hegemonía del grano y reivindicando la uva como materia prima noble. Desde sus inicios, la marca se posicionó como un proyecto de ruptura: una ginebra francesa en un universo dominado por la tradición británica, con un enfoque técnico que combina herencia vitivinícola y creatividad botánica. La incorporación de la flor de vid —un ingrediente extremadamente efímero que solo florece unos pocos días al año— se convirtió en el sello identitario de la casa, subrayando el vínculo íntimo entre la ginebra y el viñedo. Con el tiempo, G-Vine ha consolidado un estilo propio: ginebras suaves, aromáticas y complejas, pensadas tanto para el servicio clásico en gin-tonic como para la coctelería de alta gama, y reconocidas por bartenders y aficionados que buscan alternativas a los perfiles más secos y tánicos de la London Dry tradicional.
Proceso de elaboración
El corazón técnico de G-Vine reside en el uso de uva como base alcohólica, generalmente procedente de variedades blancas típicas de la región de Cognac. Este alcohol vínico, más delicado y redondo que el obtenido de cereales, aporta una textura más glicérica y un soporte aromático neutro pero elegante, ideal para realzar el trabajo botánico. Uno de los momentos clave del proceso es la recolección de la flor de vid, que se realiza durante un breve periodo primaveral. Estas flores se maceran en alcohol vínico para capturar sus matices florales y ligeramente verdes, en un proceso que requiere gran precisión de tiempos y temperaturas para no perder su fragilidad aromática. Además de la flor de vid, G-Vine trabaja con un conjunto de botánicos cuidadosamente seleccionados, entre los que se incluye el enebro —imprescindible en toda ginebra—, cítricos, especias y hierbas aromáticas. Habitualmente, cada familia de botánicos se macera y destila por separado, permitiendo al maestro destilador ajustar con precisión la contribución aromática de cada componente antes del ensamblaje final. La destilación se realiza en alambiques de cobre de estilo tradicional, que favorecen una depuración fina del alcohol y una integración armoniosa de los aromas. Tras la destilación, se procede al coupage de los diferentes destilados botánicos con el destilado de flor de vid y el alcohol de uva, ajustando el perfil final mediante catas sucesivas. El resultado es una ginebra de gran pureza aromática, con un equilibrio muy cuidado entre flor, fruta, especias y el carácter resinosa del enebro.
Referencias destacadas
Dentro del universo G-Vine destacan dos expresiones que se han convertido en referencias reconocibles para los aficionados a la ginebra contemporánea. Por un lado, una versión de perfil más fresco y accesible, donde la flor de vid y las notas de fruta blanca y cítricos se imponen sobre un fondo de enebro suave y especias delicadas. Es una ginebra muy versátil, pensada para gin-tonics aromáticos y equilibrados, con un carácter marcadamente floral. Por otro lado, la casa ofrece una interpretación más intensa y especiada, donde el enebro gana protagonismo y se combina con botánicos de corte más cálido y exótico. Aquí, la base de uva sigue aportando redondez y textura, pero el conjunto se orienta hacia un perfil más seco y estructurado, ideal para coctelería clásica y para quienes buscan una ginebra con mayor presencia en boca. En conjunto, la gama G-Vine se reconoce por su hilo conductor: el uso de la uva y la flor de vid como elementos diferenciales, una gran atención al detalle en la destilación y una clara vocación gastronómica, pensada para maridar con la cocina contemporánea y para inspirar a bartenders en la creación de cócteles de autor.
Cómo disfrutarlo
G-Vine se presta de forma natural al gin-tonic de corte gastronómico. Una tónica neutra o ligeramente cítrica permite resaltar las notas florales y afrutadas sin enmascararlas, mientras que una copa amplia con buen hielo favorece la expresión aromática. Como guarnición, funcionan especialmente bien elementos delicados: uva blanca fresca, piel de lima o limón cortada muy fina, una uva verde ligeramente estrujada o incluso una flor comestible que dialogue con la flor de vid. En coctelería, su textura suave y su perfil aromático complejo la convierten en una base ideal para reinterpretar clásicos como el Martini, el Gimlet o el French 75, aportando un matiz más redondo y floral que el de una London Dry tradicional. En recetas con cítricos frescos, como un Collins o un Sour, la base vínica armoniza con la acidez, generando cócteles equilibrados y de gran finura. Para una apreciación más técnica, puede degustarse sola o ligeramente refrescada, en copa tulipa, para analizar la evolución aromática: primero la flor y la fruta blanca, después el enebro y las especias, y finalmente la suavidad de la base vínica en el retrogusto. Servida a temperatura fresca pero no helada, permite comprender por qué G-Vine se ha consolidado como una de las ginebras más singulares del panorama actual.
G-Vine nace en Cognac, una de las regiones espirituosas más prestigiosas de Francia, de la mano de Jean-Sébastien Robicquet, enólogo y maestro destilador con sólida experiencia en el mundo de los aguardientes vínicos. Su visión fue aplicar el rigor y la sensibilidad del cognac a la elaboración de una ginebra moderna, rompiendo con la hegemonía del grano y reivindicando la uva como materia prima noble. Desde sus inicios, la marca se posicionó como un proyecto de ruptura: una ginebra francesa en un universo dominado por la tradición británica, con un enfoque técnico que combina herencia vitivinícola y creatividad botánica. La incorporación de la flor de vid —un ingrediente extremadamente efímero que solo florece unos pocos días al año— se convirtió en el sello identitario de la casa, subrayando el vínculo íntimo entre la ginebra y el viñedo. Con el tiempo, G-Vine ha consolidado un estilo propio: ginebras suaves, aromáticas y complejas, pensadas tanto para el servicio clásico en gin-tonic como para la coctelería de alta gama, y reconocidas por bartenders y aficionados que buscan alternativas a los perfiles más secos y tánicos de la London Dry tradicional.
Proceso de elaboración
El corazón técnico de G-Vine reside en el uso de uva como base alcohólica, generalmente procedente de variedades blancas típicas de la región de Cognac. Este alcohol vínico, más delicado y redondo que el obtenido de cereales, aporta una textura más glicérica y un soporte aromático neutro pero elegante, ideal para realzar el trabajo botánico. Uno de los momentos clave del proceso es la recolección de la flor de vid, que se realiza durante un breve periodo primaveral. Estas flores se maceran en alcohol vínico para capturar sus matices florales y ligeramente verdes, en un proceso que requiere gran precisión de tiempos y temperaturas para no perder su fragilidad aromática. Además de la flor de vid, G-Vine trabaja con un conjunto de botánicos cuidadosamente seleccionados, entre los que se incluye el enebro —imprescindible en toda ginebra—, cítricos, especias y hierbas aromáticas. Habitualmente, cada familia de botánicos se macera y destila por separado, permitiendo al maestro destilador ajustar con precisión la contribución aromática de cada componente antes del ensamblaje final. La destilación se realiza en alambiques de cobre de estilo tradicional, que favorecen una depuración fina del alcohol y una integración armoniosa de los aromas. Tras la destilación, se procede al coupage de los diferentes destilados botánicos con el destilado de flor de vid y el alcohol de uva, ajustando el perfil final mediante catas sucesivas. El resultado es una ginebra de gran pureza aromática, con un equilibrio muy cuidado entre flor, fruta, especias y el carácter resinosa del enebro.
Referencias destacadas
Dentro del universo G-Vine destacan dos expresiones que se han convertido en referencias reconocibles para los aficionados a la ginebra contemporánea. Por un lado, una versión de perfil más fresco y accesible, donde la flor de vid y las notas de fruta blanca y cítricos se imponen sobre un fondo de enebro suave y especias delicadas. Es una ginebra muy versátil, pensada para gin-tonics aromáticos y equilibrados, con un carácter marcadamente floral. Por otro lado, la casa ofrece una interpretación más intensa y especiada, donde el enebro gana protagonismo y se combina con botánicos de corte más cálido y exótico. Aquí, la base de uva sigue aportando redondez y textura, pero el conjunto se orienta hacia un perfil más seco y estructurado, ideal para coctelería clásica y para quienes buscan una ginebra con mayor presencia en boca. En conjunto, la gama G-Vine se reconoce por su hilo conductor: el uso de la uva y la flor de vid como elementos diferenciales, una gran atención al detalle en la destilación y una clara vocación gastronómica, pensada para maridar con la cocina contemporánea y para inspirar a bartenders en la creación de cócteles de autor.
Cómo disfrutarlo
G-Vine se presta de forma natural al gin-tonic de corte gastronómico. Una tónica neutra o ligeramente cítrica permite resaltar las notas florales y afrutadas sin enmascararlas, mientras que una copa amplia con buen hielo favorece la expresión aromática. Como guarnición, funcionan especialmente bien elementos delicados: uva blanca fresca, piel de lima o limón cortada muy fina, una uva verde ligeramente estrujada o incluso una flor comestible que dialogue con la flor de vid. En coctelería, su textura suave y su perfil aromático complejo la convierten en una base ideal para reinterpretar clásicos como el Martini, el Gimlet o el French 75, aportando un matiz más redondo y floral que el de una London Dry tradicional. En recetas con cítricos frescos, como un Collins o un Sour, la base vínica armoniza con la acidez, generando cócteles equilibrados y de gran finura. Para una apreciación más técnica, puede degustarse sola o ligeramente refrescada, en copa tulipa, para analizar la evolución aromática: primero la flor y la fruta blanca, después el enebro y las especias, y finalmente la suavidad de la base vínica en el retrogusto. Servida a temperatura fresca pero no helada, permite comprender por qué G-Vine se ha consolidado como una de las ginebras más singulares del panorama actual.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace diferente a G-Vine frente a otras ginebras?
Utiliza alcohol de uva en lugar de grano e incorpora flor de vid, lo que aporta una textura más sedosa y un perfil aromático floral y afrutado muy distintivo.
¿De qué país es originaria la ginebra G-Vine?
G-Vine es una ginebra francesa elaborada en la región de Cognac, con un enfoque muy ligado al mundo del vino y los destilados vínicos.
¿Cómo es el sabor de G-Vine en boca?
Es suave y redonda, con notas florales, fruta blanca y cítricos, sobre un fondo de enebro y especias finas, menos seca y agresiva que una London Dry clásica.
¿Cuál es la mejor forma de servir G-Vine en gin-tonic?
En copa de balón con hielo de calidad, tónica neutra o cítrica y una guarnición delicada como uva blanca, piel de lima o una flor comestible.
¿Es adecuada G-Vine para coctelería clásica?
Sí, funciona muy bien en clásicos como Martini, Gimlet o Collins, aportando un toque más floral y elegante sin perder estructura.

