
Baltasar Gracian Crianza 2022 0.75 L.
Ficha Técnica
Sobre Baltasar Gracian Crianza 2022 0.75 L.
Baltasar Gracián Crianza de Bodegas San Alejandro es un tinto de carácter expresivo elaborado en Calatayud, una zona reconocida por sus garnachas de altura. Este vino refleja un estilo moderno pero respetuoso con el viñedo, combinando fruta madura, notas especiadas y un punto de crianza en madera muy integrado.
Color:
Rojo picota intenso con ribete violáceo, que denota buena concentración típica de los tintos de Calatayud. Presenta una lágrima densa y pausada, acorde con la madurez de la uva y el estilo estructurado que caracteriza a Baltasar Gracián.
Nariz:
Aromas de fruta negra madura, como ciruelas y moras, acompañadas de notas de especias dulces y un ligero toque tostado procedente de su paso por barrica. Se aprecian matices de hierbas mediterráneas y un fondo mineral que recuerda a los suelos pedregosos y de altitud de la región.
Boca:
Entrada amplia y carnosa, con taninos maduros y bien pulidos que aportan estructura sin resultar agresivos. El paso es sabroso y equilibrado, con buena acidez que alarga el vino y un final persistente en el que reaparecen la fruta negra, las especias y un sutil recuerdo balsámico característico del estilo de la bodega.
Notas de cata
La bodega
Baltasar Gracian
La bodega Baltasar Gracián se encuentra en la Denominación de Origen Calatayud, en la provincia de Zaragoza, donde los viñedos de altura y los suelos pobres de pizarra y arcilla favorecen una viticultura de bajos rendimientos. Su variedad emblemática es la Garnacha vieja de secano, complementada por Tempranillo, Syrah y algunas blancas como Macabeo, que aportan matices frescos y aromáticos a sus coupages y vinos monovarietales.
La filosofía de la bodega se centra en preservar el carácter de la Garnacha de montaña mediante vendimia manual y una selección rigurosa en viña y bodega. La elaboración combina depósitos de hormigón, acero inoxidable y crianza en roble, buscando equilibrio entre fruta madura, estructura y mineralidad. Sus vinos tintos, rosados y algunos blancos expresan con precisión el clima continental extremo de Calatayud, marcado por fuertes contrastes térmicos y la influencia del cierzo.




