
La Viña De Ayer Albillo Real 2019 0.75 L.
Ficha Técnica
Sobre La Viña De Ayer Albillo Real 2019 0.75 L.
La Viña de Ayer Albillo Real de Soto Manrique Viña y Olivo es un vino blanco de Gredos que refleja el carácter auténtico de esta variedad minoritaria. Procedente de viñedos de altura y suelos graníticos, ofrece un perfil serio y mineral, muy apreciado por los amantes de los blancos de territorio.
Color:
Presenta un tono amarillo pálido con reflejos dorados ligeros, limpio y brillante, que recuerda al estilo de los blancos de altura de la Sierra de Gredos, donde la Albillo Real muestra buena concentración sin perder frescura.
Nariz:
Aromas de fruta blanca madura, como pera y manzana, se combinan con notas de hueso de albaricoque, flores blancas y un fondo anisado, con un sutil matiz mineral que es característico de los suelos graníticos trabajados por Soto Manrique.
Boca:
En boca es envolvente y untuoso, con una acidez moderada que equilibra su volumen y una textura ligeramente glicérica, dejando un final salino y persistente que refleja el enfoque de la bodega en vinos de parcela con fuerte identidad de origen.
Notas de cata
La bodega
Soto Manrique Viña y Olivo
SOTO MANRIQUE VIÑA Y OLIVO se asienta en la Sierra de Gredos, principalmente en la DO Cebreros, en el corazón de Castilla y León. Sus viñedos de Garnacha vieja, muchas en vaso y en altitud sobre suelos graníticos y pizarrosos, se complementan con pequeñas parcelas de Albillo Real. El clima continental de marcada oscilación térmica favorece maduraciones lentas y una acidez natural vibrante, clave para vinos de gran finura y tensión mineral.
La bodega apuesta por una viticultura respetuosa, con intervenciones mínimas y rendimientos contenidos. La vendimia se realiza a mano, con selección en campo y bodega. Las fermentaciones suelen desarrollarse con levaduras autóctonas, en depósitos de hormigón, acero o tinas abiertas, y las crianzas se afinan en foudres y barricas usadas para preservar la expresión del terruño. Sus vinos tintos y blancos se caracterizan por la pureza frutal, los taninos delicados y una frescura que refleja con precisión la singularidad de Gredos.




