
Getariako Txakolina Txakoli Rezabal Arri 0.75 L.
Ficha Técnica
Sobre Getariako Txakolina Txakoli Rezabal Arri 0.75 L.
Txakoli Rezabal Arri es un vino blanco de Getariako Txakolina elaborado por Bodegas Rezabal, una casa muy ligada a la tradición atlántica vasca. Destaca por su carácter fresco, salino y vibrante, fiel al estilo de los txakolis de la zona de Zarautz y Getaria, ideales para mariscos y cocina marinera.
Color:
Presenta un color amarillo pálido con reflejos verdosos, muy brillante, típico de los txakolis de la costa guipuzcoana. Su aspecto limpio y luminoso refleja la elaboración cuidadosa de la bodega Rezabal, centrada en preservar la frescura natural de la uva.
Nariz:
En nariz se muestra intenso y fragante, con notas de cítricos frescos, manzana verde y ligeros matices herbáceos, acompañados de un fondo salino muy característico de Getariako Txakolina. Se percibe un estilo aromático directo y nítido, que busca expresar el clima atlántico y los suelos cercanos al mar.
Boca:
En boca es ligero, muy fresco y vivaz, con una acidez marcada que aporta tensión y alarga el recorrido. La sensación ligeramente punzante y la impronta salina recuerdan el origen costero del vino, mientras que el estilo de Rezabal prioriza la facilidad de beber y la armonía con pescados y mariscos.
Notas de cata
La bodega
Rezabal
La bodega Rezabal se ubica en Zarautz, en el corazón de la DO Getariako Txakolina, en la costa cantábrica de Gipuzkoa. Sus viñedos, plantados en laderas cercanas al mar, se benefician de un clima atlántico húmedo y templado, con brisas marinas que moderan las temperaturas y favorecen una maduración lenta. Los suelos arcillo-calcáreos aportan frescura y una marcada mineralidad a sus vinos, rasgos clave del txakoli tradicional de la zona.
Rezabal cultiva principalmente las variedades autóctonas Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Beltza, trabajadas con rendimientos moderados y vendimia manual para preservar la acidez natural y la pureza aromática. En bodega se emplea una vinificación en acero inoxidable a bajas temperaturas, con contacto controlado con las lías finas para ganar volumen sin perder tensión. El resultado son txakolis secos, vibrantes y salinos, con notas cítricas y florales, que expresan con precisión el carácter atlántico y la identidad histórica de Getaria.




